Guía
Contraindicaciones: quién no debe usar una manta pesada

Las mantas pesadas son seguras para la mayoría de adultos sanos, pero no para todo el mundo. Como pesan entre 3 y 15 kg y se usan durante horas, hay personas que no deberían usarlas o que deberían consultarlo antes con su médico. Esta es la lista.
Quién no debe usarla
- Bebés y niños menores de 3 años. Pueden quedar atrapados bajo el peso y no ser capaces de apartarla. Ningún fabricante serio las recomienda a esas edades.
- Cualquier persona que no pueda quitársela por sí misma: por falta de fuerza, movilidad reducida, discapacidad o porque esté sedada o bajo los efectos de medicamentos que causen somnolencia intensa.
Quién debe consultar antes con su médico
- Personas con problemas respiratorios: asma grave, EPOC o apnea del sueño.
- Personas con problemas cardíacos o circulatorios, o con la presión arterial baja.
- Personas con diabetes tipo 2 u otros problemas de circulación periférica.
- Personas con epilepsia.
- Personas con claustrofobia: la sensación de presión puede resultar agobiante.
- Personas con riesgo de úlceras por presión o con la piel muy frágil.
- Embarazadas, especialmente al final del embarazo, por la presión sobre el abdomen.
- Niños con cualquier problema de salud, aunque sean mayores de 3 años.
Normas básicas de uso seguro
- Elige un peso de alrededor del 10 % de tu peso corporal, nunca muy por encima. Ver ¿cuánto debe pesar una manta pesada?
- La manta cubre el cuerpo, nunca la cabeza ni la cara.
- Que no cuelgue en exceso por los lados de la cama: añade peso y dificulta apartarla.
- Si notas falta de aire, hormigueo, mucho calor o malestar, quítatela.
- Revisa de vez en cuando las costuras: si un compartimento se abre, las perlas pueden salirse (un riesgo en casas con niños pequeños o mascotas).
Si tienes dudas, el criterio es sencillo: si tu médico no lo desaconseja y puedes moverte y quitártela sin esfuerzo, puedes probarla con un peso prudente. Más sobre sus efectos en beneficios de las mantas pesadas.


